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> HISTORIA <


   

El Palacete Real es un impresionante palacio colonial de estilo Modernista de gusto ecléctico que combina hábilmente diversos estilos arquitectónicos entre los que destacan elementos de la arquitectura local regionalista y Cántabra.

Esta obra fue encargada por D. Antonio Álvarez-Nava al prestigioso arquitecto D. Manuel del Busto "cerca de los años veinte D. Manuel del Busto era ya un arquitecto consagrado y de prestigio en todo el Principado a quien clientes adinerados seguían confiando importantes encargos. Para ellos realizó importantes ejemplos de arquitectura regionalista en los que aglutinaba hábilmente elementos clásicos y otros propios de la arquitectura local y cántabra. Destacan el palacio encargado por D. José Bernaldo de Quirós en Somió, Gijón, en 1922 que representa la versión asturiana de la arquitectura montañesa. Tres años después construiría el palacio que nos ocupa por encargo de D. Antonio Álvarez-Nava, en Villamayor (Piloña) en 1925 de estilo más cercano a las obras cántabras de Rucabado.

   

Exteriormente impresiona su estructura de piedra especialmente labrada por algunos de los mejores maestros canteros de la época. Sobresale la torre de cuatro aguas presidida por su veleta que indica majestuosamente la dirección del viento y sus pronunciados aleros de madera. En sus terrazas, balcones y ventanas se aprecia la madera en combinación con el hierro forjado y algunos motivos de ladrillo. El escudo con las armas de los Álvarez-Nava se encuentra ubicado en la fachada principal. Todo ello forma un magnífico conjunto que confiere un aire de nobleza.

   


Interiormente destacan los tres materiales nobles por excelencia, la madera, la piedra y el hierro. Su imponente escalera de madera de caoba maciza (traída especialmente de Cuba por D. Antonio Álvarez-Nava) ocupa el eje central. Asimismo cuenta con unos magníficos artesonados tallados en madera de castaño. Resaltan también sus arcos de medio punto tallados en piedra como elementos de forja de la época realizados a golpe de martillo. Igual mención merecen sus vidrieras, algunas de ellas emplomadas.

Posee una decoración especialmente cuidada. En el mobiliario, perfectamente conservado, se aprecia el exquisito gusto de la época lo que le confiere un aire de distinción. Sobresalen sus dormitorios con cama de dosel en maderas nobles con abundantes tallas artesanalmente labradas.

   

Un palacio con duente que se alza altivo en el centro de una gran finca privada a la que se accede a través de una portalada donde figura la fecha de su inauguración (1922) y rodeado de preciosos jardines de estilo francés. Todo el conjunto enclavado en el valle del río Piloña rodeado de plena naturaleza que se aprecia y respira desde todos sus grandes ventanales y terrazas.

Cuenta con una situación privilegiada, como se ha indicado, en el valle del río Piloña y flanqueado por la mítica Sierra del Sueve (cuna del también mítico caballo asturcón) y los Picos de Europa, equidistante a pocos km. tanto de éstos como de las hermosas playas y acantilados del Mar Cantábrico, y de la ciudad de Oviedo (capital del Principado de Asturias).